4. ANTE LA DUDA... PRUDENCIA

A lo largo de una excursión siempre hay momentos en los que pueden entrar dudas sobre qué hacer, cómo actuar,...

En esos momentos merece la pena detenernos, comentar entre todos cuales son las posibles opciones, utilizar el sentido común y tomar siempre...

Cada caso es un mundo

Es muy complicado dar la receta de cómo hay que actuar o cual es la opción más segura en cada caso.

Sólo hay una forma de aprender a elegir bien: EXPERIENCIA. Por eso, si no la tienes es importante realizar las excursiones con personas que sí la tengan, sepan actuar y nos sirvan de ejemplo para cuando no estén.

 

Ponte a prueba desde el ordenador y busca la mejor opción en cada uno de los casos que te planteamos a continuación.

QUE HARIAS TU SI...

Llegas a un cruce mal señalizado o en el que no queda claro por donde hay que continuar.

Si a nadie del grupo le queda claro por donde hay que continuar, nos damos media vuelta y disfrutamos de lo que queda hasta el lugar de salida.

Continuamos unos metros más por donde decida la mayoría, para ver si se aclara la duda.

Continuamos hasta el final del recorrido, seguro que acertamos.


En una excursión de ida y vuelta se ha hecho un poco tarde y todavía no hemos llegado al objetivo en la ida.

Miro el mapa, compruebo cuanto queda para llegar, calculo el tiempo que nos ha costado llegar y con todo, qué distancia podemos recorrer para llegar a la salida a una hora razonable (no haya anochecido, próxima a la que nos habíamos planteado al comienzo,...) Y EN FUNCIÓN DE TODO ESO DECIDO.

Como se ha hecho tarde y deberíamos estar volviendo, nos damos la vuelta. Comenzamos el camino de regreso.

No debe de quedar mucho, lo único que hay que hacer es acelerar el paso para que nos de tiempo.


Llegas a una surgencia de agua en la que hay dudas sobre si el agua es potable.

Relleno la cantimplora de agua porque lo más importante es estar hidratado en todo momento.

Ni la bebo, ni la mezclo con el agua que llevo desde el comienzo en la cantimplora.

La pruebo un poco y si no me sabe mal o no huele, la mezclo con la que llevo.


Encuentras una planta que se parece mucho a una que es comestible.

Tengo curiosidad. Me como sólo un trozo pequeño para probar su sabor.

Hago fotos de las diferentes partes (hojas, tallo, frutos), anoto sus características en el cuaderno de campo y cuando me encuentre a alguien que conozca bien la naturaleza del lugar le pregunto qué es y si es comestible.

Arranco un trozo y me lo llevo para enseñárselo a alguien que conozca las plantas de la zona.


Llegamos a un punto en el que pensamos que falta poco para llegar al objetivo, pero estamos cansados y no sabemos si nos aguantarán las fuerzas para regresar.

¿Cuando será la próxima vez que vuelva a un sitio así?. Si no lo hago ahora, no lo haré nunca. ¡Adelante, hasta el final!

Nos damos la vuelta. Ya volveremos otro día.

Soy el único del grupo que está cansado, haré el esfuerzo e intentaré llegar hasta el final.


Habéis llegado a un punto en el que no sabes si es el camino correcto.

Sin dudarlo, nos damos la vuelta y regresamos por donde hemos ido.

Continuamos, seguro que vamos bien porque no nos hemos podido confundir en ningún cruce.

Continuamos unos metros más para ver si se aclara la duda.


NO OLVIDES TU RELOJ

Si todo va bien, podemos estar disfrutando tanto que nos podemos llegar a olvidar del tiempo.

Si hemos preparado bien la excursión no debería haber problema. Pero si empezamos a pensar el retraso acumulado desde el comienzo: al salir (10 minutos); más paradas de las previstas (10 minutos); más tiempo en cada parada del previsto (5 minutos); ...

¡ALERTA!

El tiempo no se detiene por nosotros.

Es importante revisar la hora cada cierto tiempo y sobre todo cuando llevamos un rato de excursión para no tener que ir con prisas al final. En este sentido nuestro objetivo es llegar al destino a la hora fijada antes de salir.