Escala europea de peligro de aludes


Alud de placa. Jorge García-Dihinx

Alud de placa

Interpretar correctamente un boletín de peligro de aludes (BPA) exige atenta lectura y comprensión de la nieve y su evolución, sin embargo, a veces se falla en lo más sencillo, que puede ser en este caso la correcta comprensión de la valoración del peligro según la escala Europea de Peligro de Aludes.

Todo boletín de peligro de aludes ofrece una valoración del peligro (normalmente distintos valores para distintas altitudes y orientaciones) según esta escala, en un rango numérico del 1 al 5, donde 1 significa el peligro más bajo y 5 el más alto.

Sin embargo, según datos del ICGC de Cataluña, entre 1993 y 2013 el 65% de los fallecidos en aludes tuvieron el accidente con peligro 3, y un 31% con peligro 2, algo que hace suponer que si bien el boletín puede ser perfectamente entendible, las decisiones que se toman sobre el terreno no son, en ocasiones, las adecuadas.

Entonces, ¿estás seguro de conocer exactamente qué nos está diciendo cada valor? Como muchas veces en montaña, comprender la información puede salvarte la vida, así que dedica unos minutos a leer este post.

Los datos de accidentes y rescates en montaña invernal en relación a los aludes son claros: el peligro 3 y 2 son las situaciones donde más incidentes se detectan.

Analicemos cada valor numérico

Escala Europea Peligro de Aludes

Peligro débil (1). Condiciones favorables. Suele durar 1/4 de la temporada.

El manto nivoso suele estar bien asentado. Es posible que se desencadenen avalanchas espontáneas de escasa importancia, sobre todo si la nieve está mojada. Los desprendimientos de placa provocados por esquiadores pueden producirse con sobrecargas importantes solo en pendientes muy inclinadas (40º), sobre todo cerca de las crestas y si se han creado recientemente depósitos de nieve venteada en alta montaña.

Peligro moderado (2). Situación más frecuente. Suele durar 1/3 de la temporada

En algunos lugares, en las orientaciones y altitudes descritas por el parte de avalanchas, el manto nivoso solo está estabilizado parcialmente. Estas zonas concretas exigen elegir cuidadosamente el recorrido. Los esquiadores pueden desencadenar aludes en caso de sobrecargas importantes (varios esquiadores juntos).

En las pendientes inclinadas (>30º), cuyo manto nivoso es particularmente desfavorable, no se puede excluir el desprendimiento provocado por algún esquiador aislado. En pendientes de esta clase pueden producirse también aludes espontáneos aislados, que no suelen aumentar a medida que van bajando (salvo algunas excepciones en primavera).

Peligro notable (3). Situación crítica.  Suele durar 1/4 de la temporada

Montaña invernal y aludesEn numerosos lugares, en las situaciones y altitudes descritas por el parte de avalanchas, el manto nivoso está estabilizado moderada o escasamente. Los esquiadores aislados pueden desencadenar aludes en las laderas descritas de más de 30º.

Las avalanchas espontáneas son frecuentes en pendientes muy inclinadas (>40º). Pueden adquirir dimensiones considerables en algunos casos y cubrir zonas con escasa inclinación. También pueden producirse desencadenamientos a distancia desde la base de las pendientes. El sonido “boum” a repetición caracteriza este grado de peligro.

Pero también existe otro peligro solapado que no anuncia su presencia mediante signos de alarma. Las excursiones con esquís en alta montaña exigen experiencia y un conocimiento suficiente de la nieve y las avalanchas, para ser capaz de elegir un itinerario óptimo utilizando todas las ventajas que ofrece el terreno. Al cruzar de una vertiente a otra, el itinerario de descenso no debería estar más inclinado que el de ascenso. Lo más prudente es seguir bajando la huella de la subida y renunciar a variantes de descenso más inclinadas, incluso si son más cortas.

Peligro fuerte (4). Peligro alto. En general solo dura unos pocos días al año (2 o 3 días al mes)

El manto nivoso está débilmente estabilizado y las pendientes inclinadas (>30º) son peligrosas en casi todas las orientaciones. Las avalanchas espontáneas pueden adquirir grandes proporciones y cubrir zonas que tenían reputación de ser seguras con Peligro 3, para extenderse por grandes áreas de terreno llano.

Los desencadenamientos a distancia, incluso a gran distancia, son característicos e incluso típicos de este nivel de peligro. Ya no puede hablarse de riesgo calculado, por lo que solo podremos movernos por terreno moderadamente inclinado por el que se pueda acceder sin hacer diagonales (<30º).

Peligro muy fuerte (5). Situación altamente inestable . Es excepcional, 1 o 2 días en toda una temporada

Las avalanchas llegan hasta el llano. Se recomienda no salir de los refugios o de cualquier otro alojamiento y esperar. Ni las pistas forestales rodeadas de árboles protectores pueden considerarse un lugar seguro. El peligro disminuye muy rápidamente en general y raramente dura más de 24 horas.

Recordar que una estadística realizada un invierno en el valle de Arán (www.acna.cat) reveló que el 79 % de accidentes por avalanchas lo fueron con Peligro notable (3), un 14 % con Peligro fuerte (4) y un 7 % con Peligro moderado (2).

En un boletín de avalanchas riguroso, deberemos tomar con mucha precaución el Peligro 3, considerado el nivel crítico.

Si quieres conocer nuestras recomendaciones sobre cómo actuar con cada uno de estos valores de peligro de aludes lee nuestro post sobre aspectos a tener en cuenta para planificar un actividad de montaña invernal.

Montaña Segura agradece  a Jorge García-Dihinx, autor del blog de La Meteo que Viene y de los libros Rutas con Esquís / Pirineo Aragonés los textos y fotografías de esta entrada.

Rutas con esquís, tomo II. Pirineo Aragónes. Jorge García-Dihinx Rutas con esquís, tomo I. Pirineo Aragónes. Jorge García-Dihinx


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