Primera nevada en verano


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Monte Perdido. 5 de septiembre de 2015. Foto de Oscar Alemán Milan

Es habitual que, cada año,  en el Pirineo caiga la primera nevada en verano. Si nos ceñimos al verano como esa estación que empieza el 21 de junio y termina entre el 22 o 23 de septiembre, y teniendo en cuenta que las cotas máximas de esta cadena montañosa superan los 3.000 m de altitud, a la mayoría esta afirmación ya no se le hace extraña, pero si además nos aventuramos a afirmar que muchos años la primera nevada cae en el mes de agosto, esa afirmación cuesta más de creer.

Y sin embargo así suele ser: cada año la primera nevada, esa nevada que cae sobre el suelo aún caliente, suele llegar en agosto. A veces es nieve tal como la imaginamos, otras veces es un granizo que lo deja todo blanco como si de nieve se tratara, pero con el agravante de que si estamos en la montaña en ese momento, además duele al caer.

Evidentemente, esas nevadas duran apenas unas horas: con el nuevo día, entre el calor del sol y el del suelo, a poco que regresen las condiciones “propias” del verano, la nieve o el granizo se funden y desaparecen río abajo.

Será a partir de septiembre, con el día más corto y las condiciones más frescas, cuando esas nevadas pueden cubrir la montaña un día, o dos, o tres, hasta que ya en noviembre o diciembre quien piensa en el Pirineo ya lo imagina en blanco, con su capa cada vez más gruesa de nieve.

Sin embargo, el primer manto blanco del Pirineo puede llegar en agosto, y si no es agosto será seguro septiembre…

Planificar y equiparse para la primera nevada en verano

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Aneto, 5 de septiembre de 2015. Foto de Gerardo Bielsa Pellicer

Si somos unos montañeros seguros, esas primeras nevadas no nos deberían sorprender.

La AEMET, en su boletín de montaña, indica datos de gran interés como son las temperaturas máxima y mínima previstas, con su sensación térmica, altitud de la isoterma 0º y -10º en la atmósfera libre, viento previsto, etc.. Analizando estos datos y lo que la AEMET describe podremos saber si hay previsión de lluvia, granizo o nieve en una situación con precipitación.

También los avisos meteorológicos de la AEMET permiten saber cuándo está previsto que se produzcan estos fenómenos, así que deberemos siempre consultar esta página Web pocas horas antes de iniciar la actividad.

Para aquéllos que se dirijan a la alta montaña (consideremos cotas de 2.800 m en adelante) será una buena costumbre, independientemente de la previsión meteorológica, incluir en la mochila gorro, dos pares de guantes (con unos guantes finos seguramente ya no será suficiente), un extra de ropa de abrigo y una manta térmica. En montaña las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápida y drásticamente, pero además los recorridos a estas cotas se suelen empezar al amanecer o antes (cuando la temperatura alcanza su mínimo diario).

Los refugios de la FAM dando información

Guarda de refugio informando a un montañero

Guarda de refugio informando a un montañero

A partir de septiembre deberemos estar muy atentos a estos días en que la montaña se cubre de blanco, porque además progresar por la montaña recién cubierta por una fina capa de nieve suele ser muy incómodo y tendremos que estar atentos para evitar resbalones, torceduras por piedras tapadas sólo a medias, etc…

Los guardas de los refugios del Pirineo Aragonés, a través de su Web de central de reservas, ofrecen también información de interés en estos casos:

♦ Las Webcams nos permitirán ver el estado actual del entorno del refugio

♦ Los datos meteorológicos de los últimos 7 días que los guardas toman para la AEMET nos darán ideas de las condiciones concretas del refugio en los días previos a nuestro recorrido.

♦ El estado de las rutas nos dice, de la mano del guarda, si una ruta concreta tiene o no tiene nieve en su recorrido (atención, cuando la nevada es pequeña y se tenga previsto que se funda puede que no actualicen este campo)

Normalmente, la información está ahí, sólo es necesario buscarla y hacer una correcta interpretación de la misma. Si tenemos la información antes de salir, nos podremos equipar en consecuencia y no nos sorprenderán los elementos una vez estemos en el monte.

Practicar una actividad en el medio natural con seguridad es nuestra responsabilidad.


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