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Bebe, come y protégete del sol

Estás realizando un ejercicio muy variado, que requiere esfuerzo y está sometido a cambios de temperatura.

Come en cuanto el hambre aparezca, tus músculos están trabajando sin parar. 

Estar en un medio acuático no te protege de la deshidratación: bebe con regularidad.

Aunque camines entre espacios sombríos, el sol puede dañar tu piel y tus ojos.

 

Reflexiona

El barranquismo nos sitúa directamente frente al medio y sus agresiones, en muchos momentos de manera rotunda (cambios bruscos de temperatura, dificultades para avanzar, exposición al agua y a la radiación solar...).

En terreno montañoso se acentúan estos factores. Además, nuestro cuerpo no está habituado al contacto con el agua, medio en el que perdemos calor con facilidad. Por ello necesitamos más protección, hidratación y energía. 

El sol puede ser un silencioso enemigo que nos estropee la jornada provocándonos insolaciones, quemaduras y problemas de visión. Hay que llevar siempre gafas de sol, cubrir y proteger la piel, en especial la de los niños. Los paisajes o el entorno claro (roca caliza, nieve, masas de agua) tienen un efecto espejo que multiplica la radiación solar.