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Fórmate y déjate guiar

El descenso de barrancos es un deporte que exige preparación y conocimientos técnicos. Puedes aprenderlos en cursillos de los clubes o con guías profesionales.

Pero haber aprendido no basta. Antes de afrontar un descenso debemos evaluar nuestra capacidad física y técnica para realizar con seguridad las maniobras del barranco escogido.

Piensa que...

Caminar por un barranco no es lo mismo que caminar por un sendero: si es un barranco acuático nos moveremos por un suelo irregular y resbaladizo que nos obligará a mantener la máxima atención en cada paso que demos. Muchos de los accidentes en barrancos ocurren en los tramos sin ninguna dificultad aparente, donde un despiste o infravalorar el medio puede jugarnos una mala pasada.

Si además el barranco tiene dificultades técnicas como rápeles, sifones, caos de bloques... deberemos dominar las técnicas apropiadas para superar esos obstáculos y saber usar el material necesario (arnés, cuerda, descensor...).

La formación resulta imprescindible:

  • apúntate a uno de los cursos que periódicamente imparten los clubes de montaña.
  • contrata los servicios de un guía de barrancos, que te enseñará mientras disfrutas del medio.

Estar en forma

Al tratarse de una actividad técnica en el medio natural, el barranquismo exige una forma física adecuada y una formación específica en progresión y manejo de materiales.

Si ya tenemos la formación y la experiencia necesarias, hay que refrescarlas periódicamente haciendo prácticas que nos permitan ser hábiles y rápidos para afrontar situaciones complicadas cuando éstas lleguen.

Condicionantes personales

La prevención empieza por planificar y actuar pensando siempre en el eslabón más débil de la cadena. Piensa en cada miembro del grupo y evalúa estos condicionantes personales:

  • Físicos: capacidad, entrenamiento, viejas lesiones.
  • Deportivos: experiencia, técnica, autonomía.
  • Psicológicos: motivación, concentración, control emocional.

Algunos barrancos, en conjunto (aproximación, descenso del barranco, regreso al coche) son actividades muy largas. El agotamiento, unido a la falta de experiencia en el medio y manejo de material técncio pueden producir situaciones de bloqueo en algunos de los participantes. Esta situación puede suponer un riesgo y terminar por desencadenar un accidente. Adecuar la actividad al nivel del grupo es importante para evitar estas situaciones.

Y no olvides que lo que quieren todos es... disfrutar, ten siempre en mente ese objetivo.

Dejarse guiar

Si tenemos alguna duda sobre nuestra capacidad o sobre las dificultades técnicas del barranco, lo mejor es contratar a un guía profesional que trabaje en la zona: nos reportará información más precisa y mayor seguridad. Ir a la montaña con guía siempre es una buena idea.

Además de asegurar la actividad, los guías nos equiparán y asesorarán sobre el descenso. Sus enseñanzas nos ayudarán a repetirlo en otra ocasión con mayor autonomía y a afrontar nuevos retos.

Encontraremos más información sobre estos profesionales y sus servicios en:

  • Asociación Española de Guías de Montaña:

http://www.aegm.org/